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El cuento infantil de Caperucita pone a la niña ante un dilema… elegir un camino. La crisis sanitaria no es un cuento infantil, pero de igual modo nos invita a apostar por un camino para enfrentarla. Llevamos décadas hablando de la trasformación del Sistema Nacional de Salud y de transitar desde el hospitalocentrismo hacia la atención a la cronicidad. Hoy estamos penando que dicha transformación no termine de estar resuelta.
El camino bueno es fortalecer la Atención Primaria, valorarla y prestigiarla. Sin embargo, las portadas mediáticas y parabienes, además de recursos, se los han llevado los hospitales de campaña, mientras se producía el cierre de centros de salud. Hay que saber que los hospitales de campaña, por lo general, tienen un diseño para pacientes leves y derivan los casos que se agravan a un hospital con mayor dotación. En ellos se ofrecen controles temperatura, antitérmicos, y medidas de aislamiento… nada que no se pueda resolver, y de mejor manera para el paciente, con una buena atención domiciliaria desarrollada desde el centro de salud.
Lamentablemente, no se está desarrollando todo el potencial de la Atención Primaria por falta de recursos, planificación y visión estratégica. Aunque ésta es la solución más eficiente, de mayor calidad y humanización para la asistencia sanitaria frente a pandemias (el 80% de pacientes de covid19 son leves) o catástrofes naturales y también para la salud cotidiana.(…)
