
En la desescalada volvemos a ver casi los mismos patrones de resistencia que en el inicio del confinamiento. El mismo dilema, el mismo pulso, «la bolsa o la vida». Parece que no todo el mundo ha interiorizado las lecciones básicas de salud pública, de protección de la salud de la ciudadanía. Parece que no todo el mundo ha entendido que la economía sufrirá menos, cuanto menos sufra la salud.
