Veo con estupor en el telediario que una mujer de 32 años, madre de dos hijos, se ha suicidado tras la difusión masiva de un vídeo sexual entre los miles de empleados de la empresa en la que trabajaba, en un acto desesperado de intento de huir del sufrimiento extremo que le producía el escarnio público. Veo en las imágenes de recurso a otros empleados haciendo un minuto de silencio en la entrada de la fábrica, quizás ahora algunos de ellos arrepentidos por haber compartido un vídeo que vulneraba la intimidad de su compañera o simplemente por no haberle echado coraje y ayudarle a enfrentarse a los cotilleos…
Huffington: Machismo, humillación y suicidio
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