No podemos adoptar una postura miedosa de intento de preservar lo conseguido y dejar los avances para mejores tiempos

Hay políticas enemigas de las mujeres. Me refiero a las acciones que se desarrollan desde los gobiernos o se proponen desde la oposición, aunque desgraciadamente políticas mujeres que las defienden también existen.
Alrededor de la semana del 8 de marzo y de la convocatoria de una nueva huelga feminista, después del éxito del año pasado, viene a mi memoria la célebre frase de Clara Campoamor en la consecución del sufragio universal en España, que a veces se simplifica y minimiza llamándolo “voto femenino” cuando en realidad se trataba de completar el valor democrático del voto en la República. Campoamor dijo “la República no puede defraudar a las mujeres” y afortunadamente, con esfuerzo y lucha, no se defraudó. Rememorándola creo que ahora se puede decir “la democracia no puede defraudar a las mujeres”.
