El 2021 nos plantea muchos retos para la salida de la pandemia sin dejar a nadie atrás, la prevención del suicidio también es uno de ellos, del que cada uno de nosotros y nosotras podemos formar parte.
La nueva pornografía está alterando las relaciones interpersonales de los más jóvenes y ocupando el lugar que le correspondería a la educación sexual.
La universalidad se asienta en el reconocimiento del derecho a la protección de la salud del artículo 43 de la Constitución Española
Existe un marketing muy agresivo por parte de la industria del porno que está en una constante búsqueda de consumidores nuevos a través de las tecnologías y las redes sociales, y los niños están ahí.
Ya estamos en plena campaña electoral, y este no es un artículo para pedir el voto, es obvio cuál es mi preferencia y que no soy ni imparcial ni equidistante, tan solo son unas líneas para la reflexión desde la óptica progresista ante las semanas que tenemos por delante.
Esta cita electoral ha dejado bien claro que la política importa a la ciudadanía, reflejado en los elevados niveles de participación, y que España tiene personalidad propia en una Europa donde la socialdemocracia estaba en retirada.

El suicidio es uno de los mayores problemas de salud pública de España pese a que haya sido un tabú durante tantos años.